Avancemos juntos

Dan ganas de pararse. Dan ganas de pararse realmente y gritar un poquito que basta. Basta ya de que aquí opine todo el mundo sobre lo que pasa en el país. Basta de políticos incapaces, sí, y de oposición incapaz. Y de ciudadanos a los que esta crisis no les está tocando y sin embargo se rinden a la cómoda tendencia del pesimismo.
Abramos los brazos. Avancemos juntos. Los que podamos hacerlo, claro. Aquellos que por fortuna podamos levantarnos cada día para ir a trabajar y batirnos el cobre. Aquellos que aún no tienen esa responsabilidad pero que se preparan, bien estudiando, bien preparando unas pruebas; para un futuro en el que, se tiene esperanzas a pesar de ser tan incierto.
Y dejemos los lamentos.
Ya nos hemos enterado de que la cosa va mal. De que hay paro, crisis, pesimismo y tristeza. De que puede que nos pinten bastos y de que hay tres economistas en la universidad de West Virginia que piensan que lo estamos haciendo como el culo.
Hay muchas cosas que siguen ahí. Siguen los amigos, sigue la familia. Siguen las sonrisas que cada día nos regalan los desconocidos. Los buenos gestos. La civilización. Seguimos teniendo libros, seguimos amándonos. Estamos vivos.
Que nadie nos arrebate la ilusión y las ganas de salir adelante. Que ningún medio ni ningún administrador nos haga engañarnos. Seguimos teniendo mucho por lo que salir adelante. Mucho que vale la pena y por lo que mañana continuaremos a pesar de los pesares.
Vivimos en un país que nunca tuvo dirigentes a la altura de su pueblo. O sí. O precisamente sea eso lo que nos mantenga en un estado de retraso perpetuo respecto al resto de la civilización. ¿Y contra eso? Contra eso leer, formarse y trabajar. Innovar y progresar. No queda otra. Nadie va a salir a la calle a buscar trabajo por nosotros, ni a crearlo por nosotros. Nadie va a asumir nuestros sueños ni a afrontar nuestras inquietudes. ¿Bien?
Hagámoslo. Avancemos juntos.