El precio de la picaresca

Cómo me gustan estas historias. Me gotea el colmillo, como diría Reverte cuando las veo. Les pongo en situación. Partido de la Serie A italiana (equivalente a la primera división española), partido entre el Catania y el Torino. Falta a favor del Catania. Uno de los jugadores se dispone a patear el balón mientras uno de sus compañeros, cerca del portero se baja los pantalones y le enseña todo el trasero, el culo, vamos. Lanzan y golazo. El portero se pone a recriminar, pero oiga ¿dónde pone en el reglamento que un jugador no pueda hacer un calvo para despistar al rival? Y qué culpa tiene el que se baja los pantalones de que el otro desvergonzado le mire esa zona donde la espalda pierde su casto nombre. Muy bueno, sin duda. Por cierto, la toma buena es la tercera. Disfrutenlo.