
Increíble pero cierto. El Málaga comenzó la temporada con más dudas que certezas. Y ahora ahí lo ven. Por delante de históricos de nuestro fútbol y ganando el derby por excelencia con tranquilidad (con lo que ello supone).
Somos muchos los malagueños que ahora nos tenemos que callar. Lo confieso. Yo era uno de los escépticos. Pero no por el entrenador, que era lo más común apenas se anunció su fichaje, si no por una plantilla que, a mi juicio, no ofrecía demasiadas garantías. Así pues confieso que me equivoqué. Aún es pronto para saber si lo del conjunto blanquiazul va en serio. Cierto. Puede que sea flor de un día (Ojalá no) o que el Málaga continúe bien y acabe haciendo una buena temporada.
Desde el exilio se viven las victorias de otra manera. Uno no puede disfrutar de ese "buen rollo" que inunda las calles al día siguiente de un partido. Y lo miran con cara rara cuando lo ven tan contento por la buena racha de su equipo.
Sea como fuere, que ellos se alegren de sus cosas, que yo lo haré de las mías. Como dice el refranero español: "Que cada perro se lama su cipote".
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