Cada segundo

Así se concibe la vida, nuestra vida. Como el paso de los segundos. Uno detrás de otro, una experiencia detrás de otra. Todas son continuas y todas nos hacen pensar en los segundos que vienen y también en los segundos atrás vividos. Todos los segundos son únicos, como cada uno de nosotros: no hay dos seres iguales. Pero sí semejantes. Con esto quiero expresar que los segundos tienen dos características:
1. Son temporales y
2. Son únicos.

¿Os acordáis de algún segundo mágico en vuestra vida? ¿y de algún segundo trágico? Algo que haya pasado en un pequeño instante en un momento casi imperceptible al ojo, al corazón, pero que perdure aún en vuestro cerebro, vuestra alma o consciencia.
Hay segundos de todos los colores: azules, rojos, verdes. Hay segundos mejores y peores y los hay indiferentes. Recuerdo, por ejemplo, mirando algún que otro segundo atrás, un segundo en que un árbitro de balonmano, en un colegio de la localidad de Málaga, pitó el final de un partido. Lo que dura un pitido dió para segundos y segundos de alegría. Alegría para nosotros, tristeza para los otros. Porque un segundo puede tener varios puntos de vista, como todo en la vida. Mi equipo se clasificaba para el Campeonato de Andalucía. Muchos recordarán ese segundo, pero no son conscientes a no ser que lo piensen, porque en estos segundos andarán haciendo otras cosas.

Un segundo es una vida. Y una vida, puede ser un segundo.

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